Me comentan visitantes conocidos que cada vez que entran al blog les aparece una molesta página de publicidad. A mi con Firefox no me pasa, o por lo menos no porque suelo entrar registrado en Google. Ahora bien, si mientras escribo esto entro con el portátil sí que me aparece... pero sólo si pincho sobre la página. O por lo menos sí sucede con Explorer y Opera. Y sólo la primera vez. Después, por mucho que cierre el navegador y lo vuelva a abrir ya no sufro la publicidad.
¿Me podríais ir dejando en el minichat si os aparece la publicidad o no, con qué navegador entráis y si estáis registrados en Google o Blogger en ese instante? Gracias.
Probablemente sea culpa, precisamente, del minichat, el contador de Motigo o el de Feedjit. En cuanto tenga más datos probaré a desinstalarlos de la página a ver si sigue habiendo pirateo.
Y hablando de piratas, hoy mientras esperaba a que abriese el taller en el que entró
il piccolo ragazzo azzurro puse la radio y me encontré con una entrevista a la Ministra Chacón. Hablaba sobre la situación del barco secuestrado en Somalia. Lo que decía daba igual, a mi lo que me llamaba la atención era cómo lo decía. Y me explico:
Esta señora me daba buenas vibraciones, tenía una imagen mental de ella respetable y seria. Hasta pensaba "qué tía con dos cojones, ahí
con su bombo dirigiendo los ejércitos de la nación. Jodido lo va a tener en un mundo supuestamente de hombres y donde tendrá que ganarse el respeto". Y su forma de hablar, de expresarse, su actitud...
Pero en la entrevista, mientras se explicaba cayó en algo que no me gustó nada, sobre todo en la recta final.
Empezó a repetir consignas. Como frases clave preparadas y ensayadas. Siempre con las mismas palabras. Le hacían comentarios para dirigirla a un matiz o a otro pero ella seguía repitiendo exactamente los mismos términos, rellenando silencios con las mismas frases, a saber:
"Ningún Alakrana más".
Bueno, este es el lema, así que entiendo que lo quiera establecer.
"Fuerzas de seguridad entrenadas en Cartagena con armamento pesado".
Normal que hable de esto, es la parte que le toca a su ministerio.
"Estamos actuando sobre la consecuencia en el mar, la causa está en tierra y se llama África".
Y ésta es la estrella de la argumentación. Es la frase rechamante, el "análisis brillante y certero" que hará que la gente respete las otras consignas.
Que conste que a mi su intervención no me ha disgustado, pero la repetición le resta peso a las frases señaladas y eso es una pena. Máxime cuando las estás metiendo a propósito. No me gusta que cuando me hablan me consideren un "elemento masa convencible", me gusta que me consideren una persona que está escuchando atentamente lo que me dicen porque entre otras cosas es verdad, estoy haciendo el esfuerzo activo de poner toda mi atención en mi interlocutor. Y por supuesto ello implica que voy a analizar críticamente el código y el mensaje, y relacionarlo con la información aportada tres frases más atrás, generando una estructura de ideas sobre la que rápidamente van a desarrollarse las consecuencias más obvias y van a definirse espacios en blanco que necesitarán aclaración...
Me he sentido defraudado con la ministra porque en esa repetición de frases supuestamente claves me ha recordado a mi jefa cuando convoca reunión para arengarnos con frases preparadas, en vez de explicarnos las cosas. A veces sospecho que en realidad sólo nos está repitiendo las que le han dicho su jefe o los clientes sin entenderlas demasiado. Y es que si vas tú y le preguntas algo relacionado pero tangencial que prevés que va a tener repercusiones en el trabajo, pone cara de póker y se limita a repetirte la consigna establecida, dos, tres o cuatro veces hasta que dejes de preguntar. Esto se llama técnica del muro y nos lo enseñan en la formación de teleoperadores para usarlo con los clientes. Considero un insulto (a mi inteligencia) que la use conmigo dada la situación.
Eso sí, tras tres años por fin tiene una respuesta: "La casuística es muy diversa, pero debemos atenernos a la operativa, no podemos perder el tiempo en situaciones particulares".
Hay que señalar que me ha repetido esta frase en por lo menos siete de las últimas diez reuniones. Personalmente creo que oyó la palabra
casuística y le moló. Y no pondría la mano en el fuego porque la haya buscado en el diccionario después.
Volviendo con la entrevista, me hace gracia cómo llama la ministra a las islas Seychelles y me parece fundamental lo que dice de perseguir el dinero. Pero la frase que me enamoró es "no son los
piratas que todos tenemos en la cabeza"... seguramente porque yo sí los tenía.
La verdad es que ya el propio nombre del asunto se las trae: Los piratas somalíes.
Parece el nombre de una canción de Siniestro Total. Me hacía gracia la idea de piratas del siglo XXI pero lo cierto es que les perdí el respeto al oír las declaraciones de uno de los secuestrados diciendo que "se pasan borrachos o drogados la mayor parte del tiempo e incluso se ponen violentos entre ellos, están fuera de control". No me gusta la gente descontrolada. Cayeron en una imagen mental más parecida a la de un mercenario o un secuaz de los malos en una peli de acción de Hollywood... o directamente, de
orcos de El Señor de los Anillos.
... me he puesto de cháchara por el msn y se me ha ido la hora muchísimo. Blogger pone como hora de publicación en la que empecé a escribir pero.... ya es la una! Debo dormir.